Venustiano
Carranza.
Con el último pase de lista el
municipio de Venustiano Carranza despidió a quien hasta este viernes fuera el
alcalde y quien falleciera el sábado pasado.
La mañana del lunes 28 de agosto era
cálida, quizá algo calurosa mientras en el llamado Teatro del Pueblo a un
costado del palacio municipal los rostros de hombres y mujeres mantenían fija
la vista en el féretro que guardaba los restos mortales de Edgar Gil Yóguez, el
alcalde perredista quien falleciera la mañana del sábado pasado.
Bajo una lona enorme con su efigie,
el cuerpo de Gil Yóguez, El Amarillo, se encontraba custodiado por el
Secretario de Seguridad Pública Juan Bernardo Corona, Antonio García Conejo, el
tesorero Geovanny Cervantes y Gerardo Garibay, su hombre de confianza.
Los discursos trascurrían como era
costumbre reconociendo las virtudes de quien ya no estaba más en este plano
terrenal, los rostros de sus familiares y amigos que a duras penas podían
contener el llanto.
La banda de guerra expectantes, los
altavoces reproducían las últimas frases de los últimos discursos cuando el
Secretario del Ayuntamiento dio el pase de lista del Colegiado; uno a uno los
regidores respondieron al ser nombrados y el grito hasta por tres ocasiones de
¡Presente! ¡Presente! ¡Presente! Fue la respuesta de las personas congregadas
cada vez que era nombrado el alcalde.
En seguida una grabación de uno de
los discursos del alcalde, entiendo el dado durante su segundo informe de
gobierno en que se comprometía a trabajar por el bien del municipio hasta que
Dios lo permitiera.
Fue entonces que para hombres y
mujeres, familiares, amigos y conocidos fue imposible contener las lágrimas los
rostros de los presentes estaban fijos ahora en el piso mientras el recorrido
del teatro del pueblo a la iglesia de la localidad comenzaba.
Elementos de la Dirección de
seguridad pública cargaban el ataúd, el pueblo seguía en silencio hasta el
templo y se escuchaba de vez en vez el sollozo ahogado de los familiares; el
camino al panteón fue lento por lo largo de la marcha, la gente se miraba entre
sí, era un día triste era el día de la despedida.
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